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asertivia 9/3/2026
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Targum Jonathan, la traducción aramea de los Profetas

Versión tradicional que transmitió los libros proféticos al mundo de habla aramea

Redacción·9/3/2026

La tradición atribuye esta obra a Jonatán ben Uziel, discípulo del sabio Hillel, aunque la composición real fue colectiva y progresiva. Su elaboración refleja el contexto en que el arameo era la lengua común de amplios sectores del judaísmo, especialmente fuera de Palestina.

A diferencia del Targum Onkelos, el Targum Jonathan presenta un carácter más interpretativo. Introduce explicaciones históricas, referencias a acontecimientos conocidos por la tradición rabínica y aclaraciones destinadas a contextualizar las profecías para audiencias posteriores.

El texto cubre libros como Josué, Jueces, Samuel y Reyes, así como Isaías, Jeremías, Ezequiel y los Doce Profetas menores. Cada uno de ellos fue adaptado con criterios lingüísticos y teológicos que buscaban preservar el mensaje original evitando ambigüedades doctrinales.

En pasajes donde el hebreo utiliza imágenes simbólicas complejas, la traducción aramea tiende a explicitar su significado. Este procedimiento transformó el targum en una herramienta de enseñanza además de una simple traducción, facilitando la comprensión de textos considerados difíciles.

Un ejemplo aparece en Isaías 52:13, donde el hebreo habla del «siervo» exaltado. El targum introduce interpretaciones que lo identifican con figuras mesiánicas o con el pueblo de Israel, según la tradición rabínica, mostrando cómo la traducción puede reflejar debates teológicos.

La recitación del Targum Jonathan acompañaba a la lectura de los Profetas en la sinagoga, práctica conocida como haftarah. Este sistema aseguraba que la audiencia comprendiera los textos sin necesidad de abandonar la lengua sagrada original.

La transmisión textual se produjo principalmente en Babilonia, donde las academias rabínicas preservaron versiones relativamente estables. Manuscritos medievales muestran que el texto se mantuvo en uso continuo durante siglos en comunidades judías de Oriente Próximo.

El Targum Jonathan también constituye una fuente histórica para conocer la interpretación judía de acontecimientos antiguos. Sus ampliaciones narrativas incorporan elementos de tradición oral que no aparecen en el texto hebreo, proporcionando datos sobre la evolución de la exégesis rabínica.

Hoy es objeto de estudio en filología semítica y en historia de las religiones, ya que permite comparar cómo diferentes comunidades transmitieron los mismos textos sagrados. Su análisis ayuda a reconstruir el contexto cultural en que se desarrolló el judaísmo posterior al Segundo Templo.

El Targum Jonathan demuestra que la traducción de textos sagrados puede convertirse en un proceso interpretativo que moldea la comprensión de generaciones enteras. Su continuidad refleja la importancia de adaptar el lenguaje sin romper la cadena de transmisión religiosa.

ASERTIVIA

Esta versión permitió que los mensajes proféticos fueran comprendidos por comunidades que ya no dominaban el hebreo bíblico.