● Sábado, 18 abril 2026 · 13:33 | +4.000 artículos · 37 secciones
asertivia 9/3/2026
News

Septuaginta griega, la gran traducción helenística de la Biblia hebrea

El texto que llevó las Escrituras judías al mundo mediterráneo en lengua griega común

Redacción·9/3/2026

El nombre «Septuaginta» procede de la tradición que atribuye su traducción inicial a setenta o setenta y dos sabios judíos convocados en Alejandría durante el reinado de Ptolomeo II Filadelfo (285-246 a. C.).

Según la Carta de Aristeas, estos traductores trabajaron de forma independiente y produjeron versiones coincidentes del Pentateuco.

Alejandría era uno de los principales centros culturales del mundo helenístico y contaba con una amplia comunidad judía de habla griega.

Muchos de sus miembros ya no dominaban el hebreo bíblico, por lo que la traducción permitió mantener la práctica religiosa y la lectura pública de las Escrituras en las sinagogas.

El proceso de traducción se prolongó durante varios siglos. Primero se tradujo el Pentateuco y posteriormente los libros históricos, poéticos y proféticos.

Las diferencias de estilo indican que participaron distintos traductores, con métodos que iban desde la literalidad hasta la interpretación explicativa.

La Septuaginta incluye obras que no forman parte del canon hebreo tradicional, como Sabiduría, Eclesiástico, Tobit o los libros de los Macabeos. Estos textos tuvieron especial relevancia en comunidades judías helenizadas y más tarde en diversas tradiciones cristianas orientales.

Un ejemplo representativo se encuentra al inicio del Génesis: «Ἐν ἀρχῇ ἐποίησεν ὁ Θεὸς τὸν οὐρανὸν καὶ τὴν γῆν», traducido como «En el principio hizo Dios el cielo y la tierra». Este pasaje muestra la adaptación del hebreo a la sintaxis del griego koiné sin alterar el contenido esencial.

Los autores del Nuevo Testamento utilizaron ampliamente la Septuaginta al citar las Escrituras. Muchas citas evangélicas coinciden con la versión griega y no con el texto hebreo posterior, lo que confirma su difusión en las comunidades cristianas primitivas del Mediterráneo.

La terminología teológica cristiana también refleja su influencia. Palabras como «Kyrios» para Dios o «Christos» para Mesías proceden directamente de esta traducción, consolidando un vocabulario religioso griego que se mantuvo durante siglos en el ámbito bizantino.

En el judaísmo rabínico posterior se prefirió regresar al texto hebreo y se produjeron nuevas traducciones griegas más literales, como las de Aquila o Teodoción. Sin embargo, la Septuaginta siguió siendo la versión predominante en iglesias de lengua griega y en territorios orientales.

Se conservan importantes manuscritos en códices como el Vaticano, el Sinaítico y el Alejandrino, copiados entre los siglos IV y V d. C. Estos documentos son fundamentales para el estudio de la transmisión textual y para reconstruir las formas antiguas de los textos bíblicos.

La Septuaginta constituye un testimonio del encuentro entre la tradición hebrea y la cultura helenística. Su elaboración permitió que las Escrituras se integraran en un entorno lingüístico distinto, facilitando su difusión por todo el mundo mediterráneo antiguo.

ASERTIVIA

Durante siglos, la Septuaginta fue la Biblia utilizada por comunidades judías helenizadas y por las primeras iglesias cristianas del Mediterráneo oriental.