Puerto de Pajares
Paso histórico entre León y Asturias a través de la Cordillera Cantábrica y del Camino de San Salvador.
El puerto de Pajares, entre la provincia de León y el Principado de Asturias, fue durante siglos uno de los pasos más importantes del norte peninsular. Entre montañas, bosques y antiguas rutas de peregrinación, este corredor comunicaba la Meseta con Asturias y servía de acceso al Camino de San Salvador.
El puerto de Pajares se encuentra entre la provincia de León y el Principado de Asturias. El paso atraviesa la Cordillera Cantábrica y comunica la comarca de La Pola de Gordón con el valle del río Lena, en Asturias.
Desde muy antiguo, esta ruta fue utilizada por viajeros, comerciantes y ganaderos. El camino permitía atravesar la montaña entre la Meseta y el litoral cantábrico. También fue uno de los pasos más importantes del Camino de San Salvador.
La subida desde la provincia de León comienza entre pueblos y montañas de la comarca de Gordón. El camino avanza junto a valles estrechos y laderas cubiertas de vegetación. Poco a poco, la altitud aumenta y el paisaje se vuelve más agreste.
La provincia de León conserva todavía parte del antiguo trazado histórico. Algunos caminos y senderos siguen la dirección del puerto. También permanecen visibles restos de la antigua calzada y de los recorridos medievales.
El ascenso hacia Pajares es largo y constante. El camino atraviesa bosques de roble, haya y abedul. Más arriba, la vegetación disminuye y aparecen praderas y montañas abiertas de la Cordillera Cantábrica.
Durante siglos, este puerto fue utilizado por quienes seguían el Camino de San Salvador. Los peregrinos salían de León y se dirigían hacia Oviedo para visitar la catedral y las reliquias conservadas en ella. Pajares era la etapa principal de esa travesía.
La parte más alta del puerto supera los mil trescientos metros. Desde allí puede verse una amplia zona de la montaña leonesa y asturiana. El collado aparece rodeado de cumbres, praderas y pendientes cubiertas de hierba.
En primavera, el paisaje de Pajares se llena de vegetación. Los bosques cubren las laderas y los arroyos descienden por los barrancos. Durante el verano, el aire es fresco y el paso ofrece una sensación de amplitud y silencio.
El descenso hacia Asturias atraviesa una vertiente más húmeda y cerrada. Los bosques se vuelven más densos y el camino pierde altura entre gargantas y laderas. Poco a poco, aparecen las primeras aldeas del valle del Lena.
El Principado de Asturias quedó unido durante siglos a Castilla gracias a este paso. Quienes cruzaban el puerto continuaban después hacia Mieres, Oviedo y los caminos del interior asturiano. Pajares era una de las entradas tradicionales a Asturias.
A lo largo del recorrido existieron ventas, hospitales y refugios. Los peregrinos y viajeros descansaban en ellos antes de cruzar la montaña. Muchos estaban situados junto a fuentes, puentes o cruces de caminos.
En otoño, el puerto de Pajares ofrece uno de los paisajes más conocidos del norte peninsular. Los bosques adquieren tonos amarillos y rojizos. La niebla cubre con frecuencia las montañas y el camino aparece envuelto en silencio.
Durante el invierno, la nieve y el hielo hacen más difícil la travesía. Durante siglos, el puerto permaneció cerrado en algunas épocas. Los viajeros debían esperar varios días antes de poder continuar hacia Asturias o hacia León.
La provincia de León y el Principado de Asturias conservaron gracias a Pajares una comunicación continua. El paso tuvo importancia no solo para el comercio, sino también para las relaciones entre ambas regiones y para las peregrinaciones.
El entorno mantiene todavía un aspecto muy parecido al antiguo. Las montañas, los bosques y los valles continúan dominando el paisaje. El camino sigue atravesando la cordillera entre las mismas pendientes y collados.
Quienes alcanzaban la cima del puerto sentían que habían superado la gran barrera de la Cordillera Cantábrica. Desde allí podían ver dos territorios distintos, separados por la montaña y unidos por el mismo paso.
Todavía hoy, el puerto de Pajares continúa siendo uno de los lugares más representativos entre León y Asturias. El recorrido sigue cruzando la cordillera entre bosques, montañas y antiguas rutas de peregrinación.
Pajares abría la montaña entre Castilla y Asturias, señalando el comienzo del descenso hacia el norte.
