Puerto de Navacerrada
Paso serrano tradicional entre Madrid y Segovia a través del corazón de la Sierra de Guadarrama.
El puerto de Navacerrada, situado entre la provincia de Madrid y la provincia de Segovia, fue durante siglos uno de los pasos más conocidos de la Sierra de Guadarrama. La ruta comunicaba ambas vertientes de la montaña y atravesaba un paisaje de pinares, laderas y grandes elevaciones del centro peninsular.
El puerto de Navacerrada se encuentra en la Sierra de Guadarrama, entre la provincia de Madrid y la provincia de Segovia. El paso alcanza una altitud cercana a los mil ochocientos metros y constituye uno de los collados más elevados de esta cordillera.
La subida desde la vertiente madrileña comienza junto a Cercedilla y los pueblos de la sierra. El camino avanza entre pinares y curvas continuas. Poco a poco, el bosque se vuelve más espeso y las montañas aparecen cada vez más próximas.
Durante siglos, este puerto fue utilizado como paso entre ambas provincias. Aunque no tuvo tanta importancia comercial como Guadarrama o Somosierra, el puerto de Navacerrada sirvió de conexión constante entre los valles y las tierras del interior castellano.
La provincia de Madrid conserva todavía el antiguo trazado de esta ruta. La carretera actual sigue en gran parte la dirección del camino tradicional. El ascenso atraviesa zonas de pinar, arroyos y pequeñas áreas de pasto junto a la montaña.
El puerto discurre entre algunas de las cumbres más conocidas de la Sierra de Guadarrama. Cerca de la cima se elevan Siete Picos y la Bola del Mundo. Estas montañas dominan el paisaje y acompañan el recorrido desde gran distancia.
La ascensión es larga y constante. El camino gana altura de forma continua hasta llegar al collado. A medida que se asciende, el aire se vuelve más frío y el paisaje cambia lentamente. Los árboles disminuyen y aparecen laderas de roca y matorral.
En invierno, Navacerrada queda a menudo cubierto por la nieve. Durante siglos, esta circunstancia dificultó el paso. El viento, el hielo y las tormentas obligaban a muchos viajeros a detenerse en los pueblos de la sierra antes de continuar.
Durante la primavera y el verano, el puerto presenta un aspecto completamente distinto. Los pinares aparecen verdes y los prados se llenan de vegetación. El aire de la montaña es fresco incluso en los meses más cálidos.
Desde la parte más alta del puerto puede verse una amplia zona de la provincia de Madrid. También aparece la vertiente segoviana, descendiendo lentamente hacia la Meseta norte. La diferencia entre ambas zonas resulta visible desde el collado.
La provincia de Segovia comienza al norte del puerto. El descenso hacia esta vertiente atraviesa laderas más abiertas y extensas. Poco a poco, la sierra queda atrás y aparecen los pinares y las tierras de Valsaín y La Granja.
A lo largo del recorrido existieron antiguos refugios y ventas. Los viajeros se detenían allí para descansar antes de iniciar el ascenso o antes de descender hacia la otra vertiente. La dureza del clima hacía necesarios estos lugares de refugio.
El puerto de Navacerrada tuvo también una relación estrecha con los caminos de montaña de la Sierra de Guadarrama. Desde el collado parten senderos que conducen hacia otros puertos y hacia distintas cumbres de la cordillera.
La provincia de Madrid utilizó este paso para mantener la comunicación con los pueblos de la sierra y con las tierras segovianas. El puerto formaba parte de una red de caminos que atravesaban las montañas del centro peninsular.
El entorno de Navacerrada conserva todavía un aspecto muy parecido al antiguo. Los pinares, las laderas y las rocas continúan dominando el paisaje. La montaña mantiene la misma sensación de amplitud y aislamiento que tuvo durante siglos.
En otoño, el puerto aparece rodeado de niebla y de colores oscuros. Los pinares cubren las laderas y el viento recorre el collado. En verano, en cambio, el cielo suele estar despejado y la vista alcanza gran distancia sobre ambas provincias.
Quienes alcanzaban la cima de Navacerrada tenían la sensación de encontrarse en el centro de la Sierra de Guadarrama. El collado permite contemplar las montañas más altas y entender la importancia de este paso dentro de la cordillera.
Todavía hoy, el puerto de Navacerrada continúa siendo una de las rutas más conocidas entre Madrid y Segovia. El camino sigue atravesando la sierra entre pinares, curvas y grandes montañas, igual que lo hizo durante generaciones.
El puerto de Navacerrada permitía atravesar la sierra por uno de sus lugares más altos y abiertos.
