El libro de Enoc
La visión prohibida sobre ángeles, corrupción y el juicio del mundo
Durante siglos, el nombre de Enoc fue asociado a un conocimiento peligroso. No habla de genealogías ni de leyes, sino de lo que ocurre cuando lo invisible invade lo humano. Su libro fue venerado, copiado y finalmente apartado porque mostraba una visión del mal y del poder que resultaba imposible de domesticar.
Estas son las palabras de bendición de Enoc, con las que bendijo a los elegidos y a los justos que existirán en el día de la tribulación, cuando todos los malvados sean eliminados.
Enoc, varón justo, cuya mirada fue abierta por Dios, vio la visión del Santo en los cielos, que los ángeles me mostraron, y oí de ellos todo cuanto existe y he comprendido lo que vi, no para esta generación, sino para una lejana.
Y he aquí que Él viene con miríadas de santos para ejecutar el juicio sobre todos, y destruir a los impíos, y reprender a toda carne por todas las obras de impiedad que cometieron contra Él.
Y sucedió que cuando los hijos de los hombres se multiplicaron, nacieron hijas hermosas y agradables, y los Vigilantes, los hijos del cielo, las vieron y las desearon.
Y dijeron unos a otros: “Vayamos y escojamos mujeres entre las hijas de los hombres y engendremos hijos.” Y tomaron mujeres para sí, y comenzaron a entrar en ellas, y se contaminaron, y les enseñaron encantamientos, cortes de raíces, y les revelaron secretos.
Y las mujeres concibieron y dieron a luz gigantes que devoraban todo el trabajo de los hombres.
Y cuando los hombres no pudieron sostenerlos más, los gigantes se volvieron contra ellos y devoraron a la humanidad.
Y los ángeles enseñaron a los hombres la fabricación de espadas, cuchillos, escudos y corazas, y les mostraron los metales de la tierra y el arte de trabajarlos.
Y hubo gran impiedad, y la tierra se llenó de violencia.
Entonces los ángeles del cielo miraron y vieron la sangre que se derramaba, y oyeron el clamor de la tierra que subía hasta las puertas del cielo.
Y dijeron al Altísimo: “La tierra, privada de sus hijos, alza su voz hasta ti.” Entonces el Altísimo dijo al arcángel Miguel: “Ve y encadena a los Vigilantes que corrompieron a los hombres.” Y a Enoc se le dijo: “Ve y anuncia a los Vigilantes: no habrá paz para vosotros.” Y Enoc fue y dijo: “No encontraréis descanso ni perdón.
Vuestras obras os han condenado.” Y yo, Enoc, vi las moradas de los muertos y los lugares de castigo y de descanso, y vi el abismo profundo y el fuego ardiente.
Y mi espíritu fue arrebatado y llevé el libro de la verdad.
ASERTIVIA
«“Vi al Santo y a los Vigilantes, y mis ojos contemplaron lo que ningún hombre debía ver.”»
