Los serafines constituyen una de las categorías más elevadas dentro de la jerarquía angelical descrita en la tradición bíblica. Su nombre procede de un término hebreo asociado al ardor o al fuego, lo que refleja su vinculación con la pureza y la cercanía absoluta a la divinidad.
Bloque 5.- ÁNGELES, DEMONOLOGÍA Y JERARQUÍAS CELESTES
Los querubines ocupan un lugar destacado en la tradición bíblica y en la iconografía religiosa como seres asociados a la custodia de la presencia divina. Su función principal es proteger espacios sagrados y simbolizar la inaccesibilidad de lo divino sin mediación.
Sandalfón es un ángel mencionado en la tradición mística judía y en diversos textos cabalísticos como intermediario encargado de recoger las oraciones humanas y presentarlas ante la divinidad. Su figura aparece vinculada a la dimensión espiritual del culto y a la comunicación entre el mundo terrenal y el celestial.
Metatrón es una de las figuras más enigmáticas de la tradición mística judía, especialmente en la literatura rabínica y en los textos cabalísticos, donde se le describe como el escriba celestial encargado de registrar y transmitir los designios divinos. Su nombre no aparece en la Biblia hebrea, pero su influencia posterior ha sido considerable.
Uriel es una figura presente en diversas tradiciones religiosas y textos antiguos, especialmente en escritos apócrifos y en la literatura judeocristiana primitiva, donde se le atribuye la misión de transmitir sabiduría y esclarecer verdades ocultas. Su nombre suele interpretarse como «Luz de Dios».
Rafael es conocido en la tradición bíblica como el arcángel asociado al acompañamiento, la sanación y la asistencia en los momentos de dificultad. Su nombre significa «Dios ha sanado», lo que resume su función principal dentro del imaginario religioso.
Gabriel es reconocido en las tradiciones judía, cristiana e islámica como el mensajero por excelencia, portador de anuncios que marcan momentos clave en la relación entre lo divino y la humanidad. Su nombre significa «Fortaleza de Dios» o «Dios es mi fuerza».
La figura de Miguel ocupa un lugar central en las tradiciones judía, cristiana e islámica, donde es presentado como jefe de los ejércitos celestiales y protector frente a las fuerzas del mal. Su nombre, que significa «¿Quién como Dios?», expresa una afirmación de supremacía divina y de fidelidad absoluta.
