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asertivia 9/3/2026
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Querubines: guardianes del trono

Seres descritos como custodios de la presencia divina y de lugares sagrados

Redacción·9/3/2026

La primera mención aparece en el relato del Génesis, donde se sitúan a la entrada del Edén tras la expulsión de Adán y Eva.

Este episodio los presenta como guardianes que impiden el acceso al árbol de la vida, estableciendo una imagen de vigilancia permanente sobre lo que pertenece al ámbito divino.

En el Antiguo Testamento también se describen formando parte del Arca de la Alianza. Dos querubines de oro se alzaban sobre el propiciatorio, enfrentados entre sí, simbolizando la presencia de Dios entre su pueblo.

Esta disposición arquitectónica muestra su función como custodios del espacio más sagrado del templo.

El profeta Ezequiel ofrece una descripción especialmente compleja, mencionando seres con múltiples rostros y alas, asociados a visiones del trono divino.

Estas imágenes han influido profundamente en el arte religioso posterior, aunque no se interpretan como descripciones físicas literales, sino como símbolos de poder y vigilancia.

En la tradición artística occidental, la imagen de los querubines evolucionó hacia representaciones infantiles aladas, especialmente durante el Renacimiento.

Sin embargo, esta forma dista considerablemente de las descripciones bíblicas originales, que los presentan como seres majestuosos y de apariencia imponente.

Su presencia es habitual en templos, retablos, esculturas funerarias y elementos decorativos de arquitectura religiosa. En estos contextos, funcionan como recordatorio visual de la sacralidad del espacio y de la idea de protección divina sobre determinados lugares.

La tradición judía y cristiana los sitúa en un rango elevado dentro de la jerarquía celestial, próximos al trono divino. Esta proximidad refuerza su papel como guardianes de la santidad y como mediadores simbólicos entre lo inaccesible y lo visible.

El estudio de los querubines permite comprender cómo las culturas antiguas representaron la protección de lo sagrado mediante figuras poderosas y vigilantes.

Su permanencia en textos, arte y tradición religiosa demuestra la importancia de la custodia como elemento fundamental del imaginario espiritual.

ASERTIVIA

«Puso querubines al oriente del jardín del Edén y la espada encendida» (Génesis 3,24).