Libro de los Jubileos, reinterpretación apócrifa del Génesis y el Éxodo
Un texto judío del siglo II a. C. conservado en Qumrán y en la tradición etíope
La obra se conserva íntegra en ge’ez gracias a la Iglesia ortodoxa etíope, que la considera canónica.
Sin embargo, fragmentos en hebreo hallados en las cuevas de Qumrán demuestran que originalmente fue redactada en esa lengua y ampliamente utilizada por la comunidad esenia del desierto de Judea.
El Libro de los Jubileos también recibe el nombre de «Pequeño Génesis» porque reproduce gran parte de la historia bíblica desde la creación hasta la entrega de la Ley, introduciendo interpretaciones propias.
Por ejemplo, precisa fechas exactas para acontecimientos como el diluvio o el nacimiento de los patriarcas.
El texto presenta a personajes conocidos -Adán, Noé, Abraham, Isaac, Jacob o Moisés- pero incorpora detalles ausentes en la Biblia hebrea. Afirma que los patriarcas ya observaban la Ley mosaica antes de su promulgación formal, incluyendo normas sobre pureza y calendario.
Uno de los aspectos centrales es el calendario solar de 364 días, dividido en semanas perfectas, en contraste con el calendario lunar utilizado en el Templo de Jerusalén. Esta discrepancia refleja tensiones religiosas entre distintos grupos judíos del periodo.
El libro introduce también figuras angelológicas con nombres específicos, como Mastema, presentado como jefe de los espíritus malignos y adversario del pueblo de Israel. Esta figura desempeña un papel activo en episodios como la prueba de Abraham.
En relación con el diluvio, la obra amplía la narrativa de Noé e incluye instrucciones detalladas sobre sacrificios y normas alimentarias. También explica el origen de las festividades religiosas, como la Pascua, atribuyéndolas a prácticas anteriores a Moisés.
Padres de la Iglesia como Epifanio de Salamina conocían la existencia de este texto, aunque no lo aceptaron dentro del canon cristiano. En el judaísmo rabínico tampoco fue incorporado, posiblemente por sus divergencias calendáricas y doctrinales.
El descubrimiento de fragmentos en Qumrán a partir de 1947 confirmó su antigüedad y su importancia para comprender el judaísmo del Segundo Templo. Allí se hallaron al menos quince manuscritos distintos del Libro de los Jubileos, lo que indica una amplia difusión.
Actualmente, el estudio comparado de las versiones etíope, hebrea fragmentaria y traducciones antiguas permite reconstruir con bastante precisión el contenido original. La obra es considerada fundamental para analizar la evolución de las tradiciones bíblicas antes de la fijación del canon.
ASERTIVIA
El texto afirma transmitir revelaciones dictadas a Moisés por un ángel en el monte Sinaí.
