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asertivia 9/3/2026
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El calendario islámico hijri y el ritmo lunar de las celebraciones religiosas

Sistema de cómputo musulmán basado exclusivamente en el ciclo de la luna

Redacción·9/3/2026

El calendario islámico es un calendario estrictamente lunar. Cada mes comienza con la aparición de la luna nueva y tiene una duración de veintinueve o treinta días. Esta estructura mantiene una relación directa con la observación del cielo nocturno.

El año islámico consta de doce meses lunares y suma aproximadamente trescientos cincuenta y cuatro días. Esta duración es más corta que el año solar, por lo que las fechas del calendario islámico se desplazan progresivamente a través de las estaciones.

A diferencia de otros calendarios religiosos, el calendario hijri no introduce ajustes para sincronizar el año lunar con el ciclo solar. Como consecuencia, las festividades religiosas pueden celebrarse en distintas estaciones a lo largo de los años.

El comienzo del calendario islámico se sitúa en un acontecimiento histórico fundamental dentro de la tradición musulmana. El año inicial corresponde a la Hégira, el viaje realizado por el profeta Mahoma desde La Meca hasta Medina en el año 622 de la era común.

Este acontecimiento marca el inicio del cómputo del tiempo dentro de la cronología islámica. Desde entonces, los años se numeran a partir de ese momento fundacional, identificado como el año uno del calendario hijri.

Los meses del calendario islámico poseen nombres tradicionales que han sido transmitidos desde la Arabia preislámica. Muharram, Safar, Rabi al-Awwal, Rabi al-Thani, Jumada al-Ula, Jumada al-Akhirah, Rayab, Shaaban, Ramadán, Shawwal, Dhu al-Qadah y Dhu al-Hiyyah componen el ciclo anual.

Cada uno de estos meses está asociado a diferentes prácticas religiosas o acontecimientos históricos dentro de la tradición musulmana. Algunas fechas poseen un significado especialmente relevante dentro del calendario espiritual islámico.

Muharram marca el comienzo del año islámico. Es considerado uno de los meses sagrados dentro de la tradición religiosa, durante el cual se promueven prácticas de reflexión y recuerdo histórico.

El mes de Ramadán ocupa un lugar central dentro del calendario islámico. Durante este periodo se realiza el ayuno diario desde el amanecer hasta la puesta del sol, práctica que constituye uno de los pilares fundamentales del islam.

El Corán menciona este mes en un pasaje ampliamente conocido dentro de la tradición musulmana: «El mes de Ramadán es aquel en que fue revelado el Corán como guía para la humanidad». Este texto forma parte esencial de la memoria religiosa islámica.

Al finalizar el mes de Ramadán se celebra la festividad conocida como Eid al-Fitr. Esta jornada marca el final del ayuno y se celebra con oraciones comunitarias, reuniones familiares y actos de solidaridad.

Otra celebración importante es Eid al-Adha, vinculada a la peregrinación a La Meca. Esta festividad recuerda el relato tradicional de la disposición de Abraham a obedecer el mandato divino.

La peregrinación anual, conocida como Hajj, se realiza durante el mes de Dhu al-Hiyyah. Millones de peregrinos viajan a la ciudad de La Meca para realizar los ritos establecidos dentro de la tradición islámica.

El calendario hijri determina con precisión los días en los que deben celebrarse estos rituales. Las autoridades religiosas anuncian el inicio de cada mes tras confirmar la observación de la luna nueva.

En muchas regiones del mundo musulmán, la observación de la luna sigue siendo un momento comunitario significativo. Comités de observación o autoridades religiosas anuncian oficialmente el comienzo del nuevo mes lunar.

El calendario islámico también regula momentos importantes de la vida social y familiar. Bodas, reuniones religiosas y celebraciones comunitarias suelen organizarse según las fechas establecidas por este sistema.

En ciudades históricas del mundo islámico, el calendario lunar forma parte de la vida cotidiana. Mercados nocturnos, celebraciones comunitarias y reuniones familiares adquieren especial relevancia durante el mes de Ramadán.

La relación directa entre el calendario y las fases de la luna ha sido objeto de estudio por parte de historiadores y especialistas en astronomía antigua. Este sistema refleja una tradición basada en la observación natural del cielo.

A lo largo de los siglos, el calendario islámico ha mantenido su estructura original. A pesar de la expansión del islam a diferentes regiones del mundo, el sistema lunar continúa siendo el marco temporal de las celebraciones religiosas.

Actualmente, muchos países utilizan calendarios civiles basados en el sistema gregoriano para la administración cotidiana. Sin embargo, el calendario hijri sigue siendo la referencia principal para determinar las festividades islámicas.

Este sistema de cómputo del tiempo continúa organizando el ritmo espiritual de millones de personas. Su estructura lunar mantiene viva una tradición que conecta la observación del cielo con la práctica religiosa cotidiana.

ASERTIVIA

«Te preguntan acerca de las lunas nuevas. Di: son señales para medir el tiempo y para la peregrinación.» (Corán 2:189)