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asertivia 9/3/2026
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El calendario bizantino y la era cronológica desde la Creación

Sistema utilizado en el Imperio Bizantino que contaba los años desde el origen del mundo según la tradición cristiana

Redacción·9/3/2026

El calendario bizantino se desarrolló dentro del contexto del Imperio Romano de Oriente. Este sistema utilizaba la estructura del calendario juliano, pero incorporaba una forma distinta de contar los años basada en una cronología bíblica.

Según esta tradición cronológica, la creación del mundo se situaba en el año 5509 antes de la era cristiana. A partir de esta fecha comenzaba el cómputo de los años dentro del calendario utilizado por la administración imperial y por la Iglesia oriental.

Este método de datación era conocido como «era de la creación del mundo». En los documentos bizantinos, los años se expresaban contando el tiempo transcurrido desde ese momento inicial.

El calendario mantenía la estructura mensual heredada del calendario juliano. Los meses seguían la secuencia tradicional romana que comenzaba con enero y terminaba con diciembre.

Sin embargo, el inicio oficial del año dentro del sistema bizantino se situaba en el mes de septiembre. Esta fecha coincidía con el comienzo del año fiscal y administrativo dentro del Imperio.

El primer día del año era el 1 de septiembre, momento que marcaba el inicio de un nuevo ciclo anual tanto en la administración imperial como en la organización litúrgica de la Iglesia ortodoxa.

La elección de septiembre como inicio del año tenía también una dimensión simbólica dentro de la tradición cristiana oriental. El comienzo del otoño coincidía con el final de la cosecha y con el inicio de un nuevo periodo de actividad.

Dentro de la Iglesia bizantina, el calendario servía para organizar el desarrollo del año litúrgico. Las celebraciones religiosas se distribuían siguiendo una secuencia que combinaba festividades fijas y celebraciones móviles.

Entre las festividades más importantes se encontraba la celebración de la Pascua. Esta festividad se calculaba mediante el sistema del computus pascual, que determinaba la fecha según la relación entre el equinoccio de primavera y el ciclo lunar.

El calendario litúrgico bizantino incluía también numerosas conmemoraciones dedicadas a santos, mártires y figuras destacadas de la tradición cristiana oriental. Cada día del año estaba asociado a una memoria religiosa específica.

Los monasterios del mundo bizantino desempeñaron un papel fundamental en la conservación de estos calendarios litúrgicos. En sus bibliotecas se copiaban manuscritos que incluían tablas cronológicas detalladas.

Muchos códices medievales conservados en monasterios del monte Athos, Constantinopla o Jerusalén contienen calendarios completos utilizados para organizar la liturgia anual.

Estos documentos permitían coordinar las celebraciones religiosas en iglesias y monasterios distribuidos por diferentes regiones del Imperio Bizantino.

La cronología bizantina también se utilizó en documentos oficiales, decretos imperiales y registros administrativos. Las fechas se expresaban indicando el año desde la creación del mundo según el cálculo tradicional.

Este sistema de datación se mantuvo durante siglos en el mundo ortodoxo. Incluso después de la caída de Constantinopla en 1453, algunas regiones continuaron utilizando la era bizantina para fechar documentos religiosos.

En Rusia, por ejemplo, este sistema cronológico se mantuvo en uso hasta finales del siglo XVII. Durante ese periodo, los documentos oficiales seguían indicando el año según el cómputo desde la creación del mundo.

El calendario bizantino influyó profundamente en la organización del tiempo religioso dentro del cristianismo oriental. Su estructura permitió mantener una continuidad litúrgica durante siglos.

Las iglesias ortodoxas heredaron gran parte de esta tradición calendárica. Aunque muchas adoptaron posteriormente el calendario gregoriano o versiones reformadas, la organización litúrgica conserva elementos del sistema bizantino.

El estudio de este calendario ofrece una visión clara de cómo las sociedades medievales relacionaban la historia sagrada con la medición del tiempo. La cronología desde la creación del mundo reflejaba una interpretación teológica de la historia.

Actualmente, el calendario bizantino forma parte del patrimonio histórico de la cronología cristiana. Su influencia permanece visible en la tradición litúrgica de numerosas iglesias ortodoxas.

ASERTIVIA

«En el principio creó Dios los cielos y la tierra.» (Génesis 1:1)