Proteínas: cuántas necesitamos realmente
Ni exceso ni defecto
Las proteínas son nutrientes esenciales para el crecimiento, reparación de tejidos y funcionamiento del organismo. Conocer la cantidad adecuada evita carencias y exceso, asegurando un equilibrio nutricional y promoviendo la salud integral.
Las proteínas están formadas por aminoácidos, algunos esenciales que deben obtenerse a través de la dieta. Cumplen funciones vitales en la construcción y reparación de tejidos, producción de enzimas y hormonas, mantenimiento del sistema inmunitario y regulación del metabolismo.
El requerimiento diario recomendado varía según edad, sexo, nivel de actividad física y estado fisiológico.
Para adultos sanos, la ingesta aproximada es de 0,8 a 1,2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, mientras que deportistas o personas con necesidades específicas pueden requerir cantidades mayores.
El exceso de proteínas, especialmente de origen animal, puede sobrecargar el hígado y los riñones y aumentar la ingesta de grasas saturadas.
Las fuentes de proteína incluyen carnes magras, pescado, huevos, lácteos, legumbres, frutos secos y cereales integrales.
La combinación de proteínas vegetales con animales permite cubrir todos los aminoácidos esenciales y mantener un equilibrio nutricional. La variedad y calidad de la proteína son factores clave para su correcta absorción y utilización por el organismo.
Los médicos enfatizan que ni la escasez ni el exceso de proteínas son recomendables. La ingesta insuficiente puede provocar pérdida de masa muscular, fatiga, debilidad y alteraciones en la función inmune.
Por otro lado, el exceso frecuente de proteínas, sobre todo de origen animal, se vincula a riesgo cardiovascular, sobrepeso y problemas renales, especialmente en personas con predisposición.
La planificación de la dieta debe integrar proteínas de calidad con otros nutrientes esenciales, incluyendo carbohidratos complejos, grasas saludables, vitaminas y minerales. Distribuir la ingesta proteica en varias comidas del día mejora la síntesis proteica y optimiza el metabolismo.
Además, la combinación de proteínas vegetales y animales aumenta la diversidad de nutrientes y contribuye a la sostenibilidad ambiental.
En conclusión, las proteínas son indispensables, pero su consumo debe ser equilibrado. Asegurar la cantidad adecuada, priorizando fuentes variadas y de calidad, protege la salud muscular, metabólica y cardiovascular.
Esta orientación, respaldada por evidencia científica y normativa legal, permite diseñar dietas saludables que favorezcan el bienestar integral y prevengan carencias o excesos perjudiciales.
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«“Consumir proteínas en la cantidad correcta es fundamental; tanto el déficit como el exceso pueden afectar la salud a largo plazo.”»
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