Paso del Col du Bonhomme
La variante alpina medieval que durante siglos enlazó la Saboya con los caminos de Italia a través de las montañas
El Col du Bonhomme se encuentra en la región francesa de Saboya, entre los valles de Beaufortain y del Montjoie. Situado a más de dos mil metros de altura, este puerto fue durante siglos una de las variantes utilizadas por viajeros y peregrinos que atravesaban los Alpes occidentales.
El Col du Bonhomme ocupa una posición elevada entre los macizos de Beaufortain y del Mont Blanc, en la actual región de Saboya.
Su altura supera los dos mil trescientos metros. El collado comunica la zona de Beaufort con el valle de Les Contamines-Montjoie. Durante siglos, este paso fue utilizado como una variante de las grandes rutas alpinas. No era el camino principal, pero sí uno de los más conocidos.
Muchos viajeros lo utilizaban para evitar puertos más transitados o para alcanzar los valles que conducían hacia Italia. La vertiente occidental comienza en el valle de Beaufortain. El camino asciende entre prados, bosques y pequeñas aldeas de montaña.
A medida que se gana altura, los árboles desaparecen y el paisaje queda dominado por la roca y los pastizales alpinos.
La vertiente oriental desciende hacia Les Contamines-Montjoie y el valle del Arve. Desde allí, el camino podía continuar hacia Chamonix o hacia otros pasos alpinos.
Durante la Edad Media, el Col du Bonhomme fue una ruta utilizada por comerciantes, pastores y peregrinos. Los viajeros que atravesaban el puerto llevaban vino, lana, queso, sal y otros productos procedentes de Saboya y de los valles cercanos.
También lo cruzaban quienes se dirigían hacia Roma o hacia los monasterios y santuarios de los Alpes occidentales.
El collado no tenía la amplitud de otros grandes puertos alpinos. El camino era estrecho y en algunos tramos avanzaba entre pendientes pronunciadas.
Por esa razón, el Col du Bonhomme conservó siempre un carácter más silencioso y apartado. La travesía exigía experiencia y prudencia. La parte alta del puerto presenta un paisaje muy abierto. Grandes laderas de hierba y roca rodean el collado entre altas montañas.
Desde la cima pueden verse los macizos cercanos de Saboya y, en los días despejados, algunas de las cumbres próximas al Mont Blanc. La sensación de altura y de aislamiento es muy intensa. El puerto se encuentra lejos de los grandes valles y de las rutas principales.
A lo largo del recorrido existieron pequeñas cabañas y refugios de montaña. Estos lugares ofrecían una breve protección frente al mal tiempo.
Durante el invierno, el Col du Bonhomme quedaba completamente cubierto por la nieve. Durante meses, el paso resultaba imposible. Las tormentas, la niebla y el viento podían aparecer incluso en verano. La montaña exigía siempre atravesar el puerto con rapidez.
Por esa razón, la mayor parte del tránsito se concentraba entre finales de primavera y el comienzo del otoño. El camino del Col du Bonhomme formó parte de varias rutas medievales de peregrinación. Algunos viajeros preferían esta variante por su menor tránsito.
A pesar de ello, el puerto nunca perdió su carácter de paso secundario. Esa condición ha permitido conservar mejor su aspecto histórico. Todavía hoy, el recorrido mantiene la impresión de un antiguo sendero alpino. El paisaje apenas ha cambiado respecto al de otros siglos.
En verano, el collado aparece cubierto de hierba y flores de montaña. El silencio domina la parte más alta del paso.
En otoño, el frío regresa rápidamente y las primeras nieves vuelven a cubrir las laderas. Poco después, el puerto queda de nuevo aislado.
Quien atraviesa hoy el Col du Bonhomme sigue una de las antiguas variantes alpinas de la Saboya francesa. Entre Beaufortain y el valle del Montjoie, el paso conserva todavía la impresión de un viejo camino medieval.
El Col du Bonhomme fue un camino de montaña utilizado durante siglos por quienes buscaban una ruta discreta a través de la Saboya alpina.
