Paso del Col des Montets
El histórico paso alpino occidental que durante siglos comunicó el valle de Chamonix con Suiza
El Col des Montets se encuentra en la Alta Saboya francesa, entre la localidad de Chamonix y el valle de Trient, en dirección a Suiza. Situado a una altitud moderada dentro de los Alpes occidentales, este puerto fue durante siglos una de las principales rutas entre Francia y el cantón suizo del Valais.
El Col des Montets une el valle de Chamonix con la zona de Vallorcine y con la frontera suiza.
Su altura supera ligeramente los mil cuatrocientos metros. Comparado con otros grandes puertos alpinos, este collado resulta relativamente accesible.
Esa menor altitud hizo que durante siglos fuera una de las rutas más utilizadas entre la Alta Saboya y el Valais suizo.
La vertiente sur comienza en Chamonix, una de las localidades más conocidas de los Alpes franceses. Desde allí, el camino avanza hacia el norte.
Durante los primeros kilómetros, el recorrido atraviesa bosques, prados y pequeños pueblos del valle de Chamonix.
A medida que se aproxima al collado, el paisaje se vuelve más cerrado. Las montañas rodean el camino y los bosques son cada vez más densos.
La parte alta del Col des Montets presenta un aspecto tranquilo. El puerto aparece rodeado de árboles y de amplias laderas.
A diferencia de otros pasos más elevados, aquí no predominan las grandes zonas de roca desnuda. El paisaje es más verde y más recogido.
Desde el collado pueden verse las cumbres cercanas del macizo del Mont Blanc. Las montañas aparecen muy próximas al camino.
La vertiente norte desciende hacia Vallorcine y después hacia el valle de Trient, ya en dirección a Suiza.
Desde allí, los viajeros podían continuar hacia Martigny y el valle del Ródano. El puerto era una conexión importante entre Francia y Suiza.
Durante siglos, el Col des Montets fue utilizado por comerciantes, viajeros y habitantes de las aldeas cercanas.
Por este camino circulaban madera, vino, queso, tejidos y otros productos procedentes de Saboya y del Valais.
El collado permitía además mantener una relación constante entre las comunidades de ambos lados de la frontera.
Durante la Edad Media, el Col des Montets fue una de las rutas habituales para quienes viajaban entre Chamonix y Suiza.
Su menor altitud hacía que resultara más fácil de cruzar que otros puertos cercanos. Esa ventaja explica su importancia histórica.
A lo largo del recorrido existieron posadas, establos y pequeños refugios. Servían para descansar antes de continuar la travesía.
En invierno, el Col des Montets seguía siendo un paso difícil. La nieve cubría la carretera y los bosques quedaban ocultos bajo el hielo.
Sin embargo, el puerto permanecía accesible durante más tiempo que otros collados más altos. Eso lo convirtió en una ruta muy útil.
Las tormentas, la niebla y el frío eran frecuentes, sobre todo en la parte alta. Muchos viajeros esperaban mejores condiciones antes de cruzar.
La carretera moderna sigue prácticamente el mismo trazado que el antiguo camino. El puerto continúa uniendo Chamonix con la frontera suiza.
En verano, el Col des Montets aparece cubierto de vegetación. Los bosques, los prados y las montañas forman un paisaje tranquilo.
En otoño, los árboles cambian de color y el collado adquiere una imagen más silenciosa. Poco después, regresan las primeras nevadas.
Durante el invierno, el puerto recupera el aspecto que tuvo durante siglos. La nieve vuelve a dominar el paisaje.
Quien atraviesa hoy el Col des Montets sigue una de las antiguas rutas entre Francia y Suiza. Entre Chamonix y el valle de Trient, el camino conserva todavía la impresión de un viejo paso alpino occidental.
El Col des Montets fue durante siglos un camino abierto entre Chamonix y Suiza, una ruta de paso entre bosques y grandes montañas.
