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Paso de Montevergine

Acceso histórico al gran santuario mariano de Campania entre bosques y montañas del sur de Italia.

El paso de Montevergine, en la provincia de Avellino, fue durante siglos la ruta utilizada por quienes se dirigían al santuario levantado sobre la montaña. Entre bosques, senderos y pueblos de la región de Campania, el camino ascendía lentamente hasta uno de los lugares de peregrinación más conocidos del sur italiano.

Montevergine se encuentra en la provincia de Avellino, dentro de la región de Campania. El santuario fue construido sobre el macizo del Partenio, a más de mil doscientos metros de altitud.

Desde abajo, la montaña aparece elevada y cubierta por bosques que dominan todo el paisaje del interior campano.

El camino histórico comenzaba en los pueblos situados al pie de la sierra. Desde Mercogliano y otras localidades cercanas, los peregrinos iniciaban una subida lenta y constante. La ruta discurría por senderos de tierra, tramos empedrados y pequeñas curvas abiertas entre los árboles.

Durante siglos, este paso fue uno de los más conocidos del sur de Italia. La devoción hacia la Virgen de Montevergine atraía a viajeros procedentes de Campania, Apulia, Basilicata y Calabria. Muchos llegaban después de varios días de marcha por caminos rurales y carreteras antiguas.

La subida atravesaba bosques de castaños, hayas y robles. En primavera, el camino aparecía rodeado de vegetación y humedad. En otoño, las hojas cubrían el suelo y el bosque adquiría tonos oscuros y amarillentos. En invierno, la niebla y el frío hacían el ascenso más lento.

A medida que aumentaba la altitud, el paisaje de la provincia de Avellino se volvía más amplio. Desde algunos puntos podía verse la llanura de Campania, las montañas cercanas y, en los días más despejados, parte de la bahía de Nápoles a gran distancia.

Montevergine fue fundado en el siglo XII por Guillermo de Vercelli. El santuario se levantó sobre un lugar ya conocido por su aislamiento y por su posición dominante. La montaña ofrecía recogimiento, silencio y una separación clara respecto a los pueblos y ciudades del valle.

La llegada al santuario tenía un significado especial. Después de varias horas de ascenso, el monasterio aparecía de pronto entre los árboles. Sus muros, sus patios y la iglesia se levantaban sobre la cima, dominando toda la provincia de Avellino desde una posición elevada.

Muchos peregrinos realizaban el camino a pie, incluso cuando ya existían rutas más cómodas. El esfuerzo de la subida formaba parte de la tradición. El trayecto obligaba a avanzar despacio, a detenerse en las fuentes y a recorrer en silencio los últimos metros antes de alcanzar el santuario.

A lo largo del paso existían pequeñas capillas, cruces de piedra y lugares de descanso. Algunos servían para protegerse de la lluvia. Otros eran simples refugios abiertos junto al sendero. Allí los viajeros descansaban antes de continuar la subida hacia la parte alta de la montaña.

La provincia de Avellino conserva todavía buena parte del recorrido histórico. Aunque existen carreteras y medios modernos para llegar al santuario, muchos tramos del antiguo sendero siguen utilizándose. El camino mantiene la misma dirección y atraviesa todavía los mismos bosques del Partenio.

Durante siglos, Montevergine estuvo unido a otras rutas de peregrinación del sur italiano. Quienes habían pasado por Monte Cassino o por Benevento continuaban después hacia este santuario.

Otros seguían más tarde hacia el Monte Gargano, formando un itinerario religioso a través del interior de Italia.

El entorno de Montevergine tiene un carácter distinto al de otros pasos de montaña. No se trata de una gran frontera ni de un puerto entre regiones lejanas. Es una subida corta, pero constante, que conduce desde el valle hasta un lugar aislado entre montañas y bosques.

En verano, el ascenso comenzaba entre el calor de Campania, pero la temperatura descendía poco a poco al ganar altura. En invierno, la parte alta quedaba a menudo cubierta de nieve. El santuario aparecía entonces rodeado de silencio, con los senderos apenas visibles entre el bosque.

La montaña del Partenio fue conocida desde antiguo. Antes de la construcción del santuario ya existían sendas que atravesaban estas laderas. Con el tiempo, el camino quedó unido por completo a Montevergine y a la imagen de los peregrinos subiendo lentamente hacia la cima.

La llegada al monasterio permitía contemplar toda la provincia de Avellino. Desde la explanada podían verse pueblos, campos y carreteras extendiéndose hacia el sur. El trayecto realizado aparecía abajo, entre montañas y bosques, como una línea estrecha perdida en el paisaje.

Muchos viajeros pasaban la noche en el santuario antes de emprender el regreso. El lugar ofrecía hospedaje y refugio. Al amanecer, el sonido de las campanas y la vista de las montañas acompañaban el comienzo del descenso hacia el valle.

Montevergine continúa siendo hoy uno de los grandes centros de peregrinación de Campania. A pesar de los cambios, el antiguo paso mantiene su importancia. El camino sigue ascendiendo entre árboles y curvas, igual que lo hizo durante siglos, hasta alcanzar la cima donde se levanta el santuario.

El ascenso hacia Montevergine transformaba la ruta en un trayecto silencioso entre la montaña y el santuario.