May-Britt Moser y el GPS del cerebro
Neurocientífica que descubrió las “células de cuadrícula”, fundamentales para la orientación espacial y la memoria
May-Britt Moser revolucionó la comprensión del cerebro al identificar neuronas que permiten ubicarse en el espacio, aportando claves esenciales para entender la memoria y enfermedades como el Alzheimer.
Nacida en Fosnavåg, Noruega, en 1963, May-Britt Moser estudió psicología y neurociencia, mostrando una extraordinaria curiosidad por los mecanismos que permiten a los seres humanos y animales orientarse y recordar.
Junto a su esposo, Edvard Moser, desarrolló investigaciones sobre la corteza entorrinal, descubriendo las llamadas “células de cuadrícula” que crean un sistema de coordenadas interno en el cerebro.
Estas neuronas generan mapas espaciales que ayudan a orientarse, planificar rutas y recordar la ubicación de objetos, funciones esenciales tanto para la vida diaria como para la investigación sobre enfermedades neurodegenerativas.
El hallazgo tuvo un impacto inmediato en la neurociencia, permitiendo comprender mejor cómo se procesan los recuerdos espaciales y cómo se deterioran en patologías como el Alzheimer.
May-Britt Moser y su equipo demostraron que estas células funcionan de manera precisa y estable, formando una red neuronal que integra percepción, movimiento y memoria, fundamental para la cognición espacial.
Por este descubrimiento, recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2014, consolidando su lugar entre los científicos que redefinen nuestra comprensión del cerebro humano.
Su trabajo combina observación meticulosa, experimentación rigurosa y un enfoque interdisciplinario, integrando biología, psicología y física para mapear el funcionamiento interno del cerebro.
Además, contribuye activamente a la formación de jóvenes neurocientíficos, fomentando la curiosidad, la disciplina experimental y la pasión por descubrir los secretos de la mente.
Cada estudio de May-Britt Moser refleja la importancia de entender procesos fundamentales que parecen invisibles pero que sustentan nuestra capacidad de interactuar con el mundo y recordar experiencias.
Su legado muestra cómo la investigación básica puede tener implicaciones profundas, desde aplicaciones médicas hasta la comprensión de la cognición y la memoria humana.
El trabajo de May-Britt Moser continúa inspirando avances en neurociencia, educación y medicina, demostrando que descubrir cómo funciona el cerebro es clave para mejorar la vida y la salud de millones de personas.
ASERTIVIA
« “El cerebro tiene mapas internos que guían cada movimiento y cada recuerdo.” »
